jueves, 30 de abril de 2009

Héroes 2da Temporada

Esto debí haberlo escrito días, varios de ellos. He terminado de ver Héroes 2da temporada. Finalmente nos enteramos que fue lo que sucedió aquella noche en la plaza Kirby cuando Peter y Nathan salieron volando al espacio y se vio la explosión en el cielo. Y ahora el tipo malo resultó ser otro, bueno dos, si consideramos que el virus “Shanti” era de los malos también. Al buen Sylar le tocó pasarse toda la temporada sin poderes, aunque eso no fue impedimento para que igual se pusiera a matar gente ¡Ah! Los hábitos son difíciles de controlar en ocasiones y existen personas a las que se les dificulta aun más, si a eso le sumamos el haber tenido superpoderes para luego carecer totalmente de ellos, la separación entre el status quo de ambas situaciones es demasiado grande: De Semi-Dios a simple mortal.

Resultó que el muchacho volador, West, no era de los chicos malos, sólo tenía miedo. Se cumplieron cabalmente las profecías pintadas en los cuadros, pero no como Noah pensaba. Y el que me desesperó fue el indeciso e inseguro de Mohinder Suresh. Cualquiera se lo cuentea lindo y bonito.

Hiro tuvo su historia aparte relacionada directamente con el malo, Adam (si les arruiné el final o la trama, lo siento) y con su amigo Ando. Termina en paz con su papá. A los Petrelli les tocan sus tragedias bien servidas y llegan a su clímax justo al final del último episodio de la temporada. Esto si no lo escribiré, les dejo el suspenso, si alguien desea saber que pasa, me escribe, me llama o me manda señales de humo y le cuento.

Al final está el inicio del tercer volumen: Villanos… Va a estar buena, Sylar recupera sus poderes. Sólo Dios sabe que ira a hacer ahora.

heroes 2 simbolo by uber

martes, 28 de abril de 2009

Cerditos Ensabanados (Pigs in Blankets)

American_pigs_in_blankets foto: Wikipedia

Aprovechando que está la palabra porcino en boca de todo mundo, voy a publicar una receta de entremés (aperitivo o botana) que se ve bien en las charolas, saca de un apuro y sobre todo es fácil y barato de preparar ¿Qué más se puede pedir?

Los ingredientes:

  • 1/2 Kilo de salchichas de vienna (de winies o como les digan por sus tierras)
  • 400 grs. de masa preparada de bisquick, o de los tubos que venden de masa para bisquets o croissants (como los de Pillsbury o de los que encuentren en el super). O pueden hacer la masa sencilla para pan que puse por aqui hace un tiempo, igual sirve.

Procedimiento:

  1. Contamos las salchichitas de vienna y dividimos la masa en un número igual de bolitas, salen como unas 25 ó 30.
  2. Tomamos una bolita de masa y en una superficie ligeramente enharinada la extendemos de forma rectangular con el rodillo hasta que tengo unos 5 cm de largo.
  3. Tomamos una salchichita y la colocamos en un extremo de la masa.
  4. Enrollamos y colocamos en una placa para hornear galletas.
  5. Repetimos hasta acabar con las salchichas.
  6. Horneamos a 175 grados centígrados por unos 2o minutos o hasta que estén dorados.
  7. Los sacamos del horno y dejamos enfriar unos 10 minutos.
  8. Servir acompañados de mostaza y catsup para que la gente le ponga al gusto.

¡Buen provecho!

Influenza Porcina

puerquito porcino

Estamos de nuevo en boca de todo el mundo. Y una vez más es por causas negativas. Ahora, a un irresponsable, malintencionado y desconsiderado virus, se le ocurrió dar el brinco de los cerdos a los humanos. Van 150 muertos y el número parece ir creciendo poco a poco. No sabemos a ciencia cierta los números reales, por supuesto que las teorías de conspiración contra el gobierno no se han dejado esperar y en mi inbox los primeros 65 mensajes son de información relacionada con la Influenza. Todos estamos tomando precauciones y todos esperamos que esto pase pronto. En los centros de trabajo, entre broma y broma, nadie saluda de mano, menos de beso. Los cines, centros comerciales y lugares públicos están desiertos. Las escuelas a todos los niveles estarán cerradas y la interrogante de donde dejar a los hijos para venir a trabajar es la mara en la frente de los padres y compañeros de jornada.

Todos estos factores tienen un efecto económico que apenas empezamos a sentir. El dólar ya se revaluó frente al peso y ahora ha subido de precio de manera lenta pero constante, con amenazadoras intenciones de llegar a los niveles de hace un par de meses donde estuvo a un poco más de 15 pesos por dólar. A las personas comunes y corrientes como yo, que no viven en la frontera (y que por supuesto no maneja inversiones en monedas extranjeras) esto puede parecer no afectarles de manera directa. Pero para los que vivimos aquí es cosa común y casi de cada semana hacer algunas compras en U.S.A. cruzar “al otro lado” por algunos artículos de diferentes necesidades, por ropa, por discos, equipo de cómputo, perfumes, etcétera. Y con estos movimientos financieros vemos como el poder adquisitivo en los Estados Unidos se ve minado día a día. Los motivos por los cuales uno consume del otro lado y no aquí son extensos, de raíces profundas, que podría resultar difícil de entender para los no residentes fronterizos. Eso es tema de otro post.

La influenza está ahora en el foco de atención de todo el mundo. En nuestras manos sólo está la prevención, acatar las indicaciones de las autoridades médicas y hacer cuanto esté a nuestro alcance para no enfermar. Por si acaso yo ya empecé a aumentar mi ingesta de vitamina A y C, uso tapabocas en el trabajo y ya no saludo a nadie estableciendo contacto físico.

Y recuerden que el hecho de comer puerco no implica que sean susceptibles de ser contagiados. Asegúrense de cocinar los alimentos provenientes de este animal por encima de los 71 grados centígrados. A esa temperatura todos los bichitos microscópicos que pudiese contener la carne se mueren y hacen seguro su consumo.

martes, 21 de abril de 2009

Campanas almendradas

Pilar Aguirre llegó respirando de manera muy agitada, con una botella de agua en la mano, utilizó la que le quedaba libre para retirarse de los oídos los auriculares de su reproductor de música portátil, se guardo los audífonos en la bolsita de su chamarra deportiva, abrió la botella y dio un gran trago de agua, mientras lo hacía veía de reojo a la pareja que discutía del otro lado de la acera saliendo del restaurante de su amiga Ximena, no se percató del letrero que estaba colgado de la banca donde se sentó esa mañana y que decía con letras mal pintadas a mano “Cuidado Pintura Fresca”, si lo hubiera hecho tal vez su historia sería diferente y no se encontraría este día en la iglesia recibiendo de las manos de César Fuentes el anillo de bodas que los uniría ante Dios y la sociedad por el resto de sus vidas delante de los veinticuatro invitados que les acompañaban el día de su boda. Una semana después de haberse conocido.

Todo había ocurrido de manera asombrosamente rápida. En un movimiento afortunado del destino ambos se encontraron en aquel parque esa accidentada mañana de primavera. El invierno acababa de ceder el escenario a la tardía primavera. El clima era más fresco este año que lo que Pilar recordaba como habitual. Extrañaba ponerse sus camisetas cortas, las faldas ligeras y las sandalias que tanto adoraba, deseaba de una vez por todas condenar a todos sus abrigos, chamarras, gorros y bufandas al encierro primaveral que año tras año tenían en el ático de su casa. Los días grises y nublados ya no estaban, pero el aire era aun muy ligero y fresco, haciendo necesario salir con sweters y chamarras ligeras para estar confortable.

Como todas las mañanas, cuando el clima era favorable, Pilar salía a correr un par de vueltas al parquecito que estaba cerca de su casa, cargaba en su reproductor de mp3 las canciones que le habían gustado durante la semana y con su botellita de agua salía respirando profundamente, lista a ejercitarse durante media hora antes de abrir el café donde trabajaba como repostera a un lado del restaurante de su amiga de la secundaria, Ximena.

Sintiendo el aire en sus mejillas mientras corría por el parque, Pilar pensaba en lo que haría ese día, por la noche, mientras veía un programa de televisión sobre la historia del chocolate, sola como de costumbre, se le había ocurrido hacer algo con chocolate y almendras. Su trote avanzando graciosamente por la acera y los corredores del parque marcaban el ritmo de las ideas. Cuando finalmente terminó las vueltas propuestas, su corazón latía fuertemente. Aspiraba aire profundamente para llenar rápidamente sus pulmones de oxígeno.

Vio la banca de reojo y dando un gran trago a su botella de agua se aproximó. Los gritos provenientes del otro lado de la acera, justo delante del restaurante de Ximena, llamaron su atención. Una joven pareja discutía acaloradamente. Él no paraba de caminar de un lado a otro y ella permanecía con los brazos cruzados, indiferente a los movimientos de su compañero y volteaba rápidamente para contestarle gritando que lo dejaría. Pilar, se secó de los labios unas gotas de agua que alcanzaron a escapar de la botella mientras su atención continuaba fija en ellas. De pronto, él paró de gritar y de moverse, le entendió los brazos a ella y la mujer le respondió el gesto. Después de un cariñoso beso se alejaron caminando abrazados como si nunca hubiera sucedido la discusión emanando un aura de amor total e incondicional.

Pilar permanecía parada frente a la banca, escuchando como su corazón se desaceleraba para volver a su ritmo normal mientras sus pensamientos seguían a la pareja que ya había desaparecido de su vista. Había permanecido sola ya por mucho tiempo desde su último rompimiento, y se convenció que no necesitaba una relación amorosa. Sin embargo, tenía ya un par de meses cuestionando su decisión. El trabajo le servía de válvula de escape y sus múltiples ocupaciones desviaban su atención de su vida sentimental a otros temas menos dolorosos. Al ver a la pareja reñir y reconciliarse, extrañó sentirse abrazada así por alguien y caminar por el parque.

Dicen que uno debe tener cuidado con lo que desea porque se puede volver realidad. Estaba Pilar tan sumida en sus pensamientos que sin pensarlo, ni voltear a ver, se sentó en la banca que estaba tras de ella. Un ladrido le hizo voltear a su derecha y fue cuando vio a César por primera vez en su vida. Estaba jugando con su perro y una pelota. Arrojaba la pelotita y kamikaze, que así se llamaba el perro corría tras de ella y se la regresaba para repetir el juego. De cabello con grandes rizos, en ropa deportiva, de complexión robusta y un bulto en el abdomen que denunciaba que el ejercicio no era su fuerte, de cara limpia y ojos claros, sus rasgos transmitían confianza y familiaridad.

Pilar de inmediato se sintió, para su sorpresa, atraída por César. Había algo en su manera de comportarse, el cariño que demostraba a su mascota, la jovialidad y vitalidad que transmitía. Algo, había algo que le llamaba la atención. La chispa se encendía de nuevo en ese parque. El destino hizo que la pelota de kamikaze fuera a dar cerca de la banca dond pilar estaba sentada. Ella intentó girarse un poco para ver de frente al perro y estirar el brazo para acariciarlo, pero sintió la resistencia en la ropa, como si estuviera pegada a la banca. Se paro y sintió como su ropa se despegaba de las barras verdes de la recién pintada banca. Volteó a verse la parte trasera del pantalón y se dio cuenta que estaba marcado con rayas verdes horizontales, después de maldecir en voz baja, sus ojos brincaron a la banca y fue cuando vio el letrero con la advertencia de la pintura. Resopló enfadada por la contrariedad, se dio la media vuelta sólo para ser sorprendida por César para junto a ella con la correa kamikaze en las manos y una gran sonrisa en los labios. Pilar se sintió como una chiquilla de secundaria, avergonzada pensando que sus pensamientos sobre César estaban tan expuestos como uno de sus pasteles en el aparador. Él comentó sobre las manchas de la banca, restándole importancia. Pilar sentía su rostro subir de temperatura y temía evidenciarse por lo sonrojado de su rostro. Y César, para ayudar a Pilar a esconder las manchas de pintura, le prestó su sudadera para que se la amarrara a la cintura.

César le comentó que iniciaba con sus rutinas de ejercicios y que la había visto ya en un par de ocasiones. Después de las presentaciones oficiales donde intercambiaron nombres, Caminaron un poco alrededor del parque, kamikaze jugueteaba y Pilar le pidió la pelotita a César para arrojársela al perro. La pelota salió volando por el aire y para la mala fortuna de Pilar cayó en uno de las alcantarillas pluviales. Se sintió apenada, había olvidado ya que su cuerpo iba a rayas verdes por el incidente en la banca y a pesar que César le repetía una y otra vez que no había problema, Pilar no encontraba palabras para disculparse. Finalmente una idea cruzo por su cabeza. Invitó esa noche a César al restaurante y le prometió que sería el primero en probar su nueva creación, eso y además, tendría un regalo especial para kamikaze. César aceptó gustoso y fijaron la hora. Las 7:30 de la noche. Era una cita.

Se despidieron sin besos, ni abrazos, sin siquiera un apretón de manos. Al irse alejando Pilar volteó a ver a César que acariciaba a kamikaze mientras ella se alejaba y cuando él giró su cabeza y sus miradas se encontraron, ella la esquivó rápidamente y una sonrisita apareció en sus labios. La chispa se convertía en una flama y Pilar se sentía emocionada.

Esa tarde, Pilar daba los últimos retoques al nuevo postre que había cocinado exclusivamente para César. Entusiasmada por esta cita y las curiosas circunstancias que habían propiciado el encuentro, la imaginación de Pilar estaba estimulada y se había esmerado en la preparación de su nueva receta. Un mesero entró y le dijo que había una persona buscándola. El corazón comenzó a latir tan fuerte que hubiera sido posible escucharle en medio de una calle con tráfico en hora pico. Trató de poner su mejor rostro y salió por la puerta de la cocina hacia el área de mesitas. El café era pequeño así que César se percató de su presencia en cuanto ella Salió por aquella puerta abatible. Él se levantó de inmediato para esperarla de pie, y ella sonriente se aproximó hacia él. Se saludaron con un social beso en la mejilla. Sentados, ordenaron café y platicaron de generalidades, César le recordaba a Pilar el incidente de las rayas pintadas de la banca, mientras ella reía y comentaba sobre la pelotita perdida. Pasaron varios minutos así, conociéndose, hablando de las cosas que uno dice cuando acabas de conocer a alguien y las posibilidades de algo más que una simple amistad no son claras: Donde naciste, porque vives en la ciudad si no eres de aquí, vives solo o acompañado, tienes mascotas, donde se realizaron los estudios, porque te dedicas a lo que te dedicas, que música te gusta, cual es tu color favorito, sabor favorito, chocolate favorito, personaje de Disney favorito, y demás detalles tan pequeños que juntos forman la identidad de tu interlocutor y te permiten, al coleccionarlos diligentemente durante el tiempo, decir que más o menos conoces a alguien.

Pilar se disculpó un momento y fue hacia la cocina. Cuando regreso traía sus manos atrás. Le dijo a César que le tenía dos sorpresas. La primera era más que un detalle, una deuda con kamikaze. Y mientras decía esto le entregaba una pelotita brillante, muy parecida a la que ella le extraviara esa mañana en el parque; para el dueño, por otro lado, y gracias a la agradable mañana que le había proporcionado, recibiría el primer trozo del recién elaborado pastel con la receta creada por Pilar. César agradeció a Pilar ser el objeto de tal privilegio y visiblemente animado tomo con la cucharita plateada un bocado de aquella delicia de chocolate. Pilar escudriñaba a César atentamente, tratando de identificar cualquier gesto, señal no verbal o signo de disgusto o aprobación del postre. La cucharilla llevó hasta la boca de César el bocadito del postre. César lo saboreo un momento, levantó sus cejas pobladas y le dijo lo delicioso que estaba, que era el mejor pastel de chocolate que había probado, ella lo corrigió diciéndole que en realidad no era un simple pastel, y empezaba a darle una explicación sobre las sutiles diferencias entre los pasteles, cuando César comenzó a toser de una manera extraña. Pilar le ofreció agua, pero César no podía pasarla, Pilar se puso nerviosa, mientras la tos de César empeoraba y con un gran esfuerzo le preguntó que había en el pastel. Pilar no sabía que hacer, gritó a los meseros y les pidió que llamaran una ambulancia, César le volvió a preguntar que tenía el pastel. Ella casi llorando le dijo que tenía huevos, leche, chocolates y la pasta de almendras. César la miró a los ojos y entre tosidos le dijo que era alérgico a las almendras. Fue lo último. Cayó inconsciente. Pilar rompió en llanto, pensando que le había asesinado en una gran ironía de la vida, donde lo que le apasionaba en la vida le había arrancado la posibilidad de enamorarse de nuevo. Se sentía culpable por la condición de César y fue tanto su estrés que cayó desmayada.

Los dos estaban inconscientes tirados en el piso del café, rodeados por los meseros que les echaban aire con los mandiles y un par de curiosos. Los paramédicos llegaron unos minutos después y se dividieron para revisar las condiciones tanto de César como de Pilar. Los subieron en camillas y salieron de aquella cita rumbo al hospital. En el suelo, tirada junto a las patas de la mesa estaba la cucharita plateada, manchada con chocolate.

César despertó. Y ahí, parada junto a él, lo recibió Pilar sonriente. El le regresó la sonrisa. Tomó sus dedos y los acarició despacio mientras los veía, busco después los ojos de Pilar con la vista y le preguntó cuanto tiempo había pasado. Ella le contestó que dos días. Y empezaba su muy practicado discurso de disculpa, cuando el muy despacito la calló. Le dijo que no importaba nada. Que durante estos dos días que había estado inconsciente sólo había soñado con ella. Pilar no supo que decir. Y solo lloró.

Los amigos de ambos les dijeron que estaban locos, que era precipitarse demasiado, que esperaran tiempo, pero no hubo algo que los convenciera de lo contrario. Estaban decididos a emprender una gran aventura juntos. Sabían a donde se dirigían, no querían pasar el resto de su vida preguntándose lo que hubiera podido pasar.

domingo, 19 de abril de 2009

Receta para hacer pasta de hojaldre rápida (pasta hojaldrada)

¿Quién puede negar la deliciosa experiencia de comer algo hecho con pasta de hojaldre? Cientos y cientos de finas capas de crujiente masa perfumadas con el aroma de la mantequilla que se desbaratan en los dedos y en la boca. Las orejas, los volovanes, las empanadas, las manitas, el mil hojas, son todos platos preparados con esta especial pasta.

Podemos adquirir productos hechos con hojaldre casi en cualquier panadería decente. La calidad, por supuesto, varía de lugar a lugar ya que el sabor, textura y color de esta masa preparada (como todo en la cocina) depende directamente de la calidad de los ingredientes utilizados. Aquí si que obtenemos justo por lo que pagamos. A lo largo de mi vida he encontrado una serie de indicadores que me hablan de la calidad del pan de algún lugar en especial: El primero son los cuernitos (croissants), el segundo el virote (o bolillo o pan francés) y por último las orejas (palmiers), podría agregar un cuarto que sería la crema pastelera, pero ya sería demasiado quisquilloso; Evaluando estos tres productos, puedo determinar, basado en mis muy particulares y personales papilas gustativas, olfativas y experiencia visual si la calidad del pan en general del lugar es buena.

Me he encontrado con lugares donde el hojaldre es pálido, débil, denso, insípido, sin nada que ofrecer a los sentidos. En otros lugares, excesivamente grasosos tanto al gusto como al paladar, en otros tantos, las orejas las recargan de azúcar provocando su caramelización y posterior carbonización, dejando un producto, de color caramelo oscuro y negro cenizas que usualmente están pegados entre sí. Los peores lugares son los que además de lo ya mencionado, les quedan los productos crudos por dentro debido a una deficiente cocción. Así que señores panaderos: ¡Cuiden sus orejas! No tienen idea de lo que hablan de sus negocios.

Hacer hojaldre implica compromiso. Seguir al pie de la letra las instrucciones de la receta, dar los tiempos de reposo necesarios, asegurar la refrigeración y no querer hacer trampa. El hojaldre es trabajo de medio día (o más según las cantidades) por los constantes tiempos de espera en el refrigerador entre vuelta y vuelta. Pero ¿Qué podemos hacer si no tenemos ese tiempo o necesitamos algo rápido? La solución en otras partes del planeta son sencillas: Ve al supermercado y compra la masa congelada. Pero en México no es así. No en cualquier lugar, ni en cualquier panadería te venden la pasta de hojaldre lista para ser usada. He intentado encontrar lugares confiables de donde obtenerla, pero sólo la ofrecen de manera intermitente, pienso que depende del repostero o panadero en turno. Y si algún lugar la ofrece de manera regular es más la excepción que la norma.

¿Significa esto que todo está perdido? ¿Qué no disfrutaremos de las delicias hojaldradas porque en México no es usual encontrar esta pasta en la sección de congelados? La respuesta es no. Definitivamente el usar una pasta pre-amasada y lista para usar presenta sus ventajas, pero casi siempre los ingredientes utilizados en esos productos son grasas hidrogenadas que se nos van directamente de la boca a las arterias. O no tienen el sabor o textura ideales. Hay maneras de hacer trampas y crear algo muy parecido a un hojaldre que se puede hacer muy rápido. Hay muchísimas recetas y maneras de hacerlo, yo personalmente he encontrado esta manera de amasarla muy efectiva y sobre todo rápida.

Tenemos que estar concientes que el resultado no será exactamente igual, que no se levantara con la altura de un volován, pero para los pays, las empanadas, las tartaletas e incluso las orejas y un mil hojas, esta masa es estupenda. Una vez superado eso y sin más preámbulos les pongo la receta para hacer pasta hojaldrada rápida:

Los ingredientes:

  • 3 tazas de harina de trigo para todos uso
  • 1 ½ cucharada de azúcar
  • 1 ½ cucharadita de sal
  • 1 ½ tazas de mantequilla (no margarina) MUY fría cortada en cubos de unos 2 cm de lado
  • 9 cucharadas de agua HELADA
  • 1 ½ cucharaditas de jugo de limón.

La preparación:

  1. Mezclamos la harina, el azúcar y la sal en un tazón.
  2. Agregamos unas 3 cucharas de los cubitos mantequilla y “cortamos” (frotamos con los dedos mezclando bien o con dos tenedores o dos cuchillos o con cortador de masa de galletas) hasta que tenga la consistencia granulosa (como de arena)
  3. Agregamos los cubos restantes de mantequilla y los cubrimos muy bien con la harina. NO amasamos, sólo cubrimos.
  4. Mezclamos el agua helada y el jugo de limón y agregamos la mitad a la mezcla de harina y mantequilla. Con cuidado vamos trabajando la mezcla de manera rápida para que la mantequilla no se derrita. Vamos agregando agua a cucharadas hasta que se forme una bola de masa y mantequilla. No se verá muy uniforme, es normal, si es necesario agregar más agua hazlo cucharada a cucharada.
  5. Pon en la superficie de trabajo un pliego de plástico para cubrir alimentos* (como el Saran o el Cling) y enharina muy ligeramente la superficie.
  6. Pon la mezcla sobre el plástico y con las manos dale forma rectangular.
  7. Coloca otro plástico sobre la masa para que quede: mesa, plástico, masa, plástico.
  8. Con un rodillo aplana la masa en forma rectangular hasta que quede de medio centímetro de ancho.
  9. Si se te pega el plástico de arriba o de abajo y no te deja estirarla, levántalo y cubre muy ligeramente de harina.
  10. Una vez que el rectángulo esta formado, retira el plástico superior.
  11. Quita cualquier exceso de harina que pueda tener la superficie. Vamos a doblar en tercios la masa a lo largo. Toma la tercera de la masa (a lo largo) y dóblala hacia el centro. Después cubre con la tercera parte superior (como si fuera una carta para meter al sobre).
  12. Una vez que tengas doblado a lo largo en tres la masa, vamos a tomar el extremo izquierdo y vamos a enrollar como caracol.
  13. Cubrimos el rollo resultante con plástico y lo dejamos reposar en el refrigerador al menos 30 minutos.
  14. Voilà! Ya tenemos una masa de hojaldre lista para usar. Te debió tomar unos 15 o 20 minutos la preparación total de esto. Y te aseguro que el resultado es riquísimo.

Para usar la masa, sólo sácala del refrigerador, colócala como si fuera un caracol caminando en una superficie enharinada y con el rodillo presiona de manera diagonal en un sentido y en otro para marcar en la superficie una equis (X) y con cuidado ve extendiendo hasta que quede del grosor que te pida tu receta favorita.

¡Próximamente espera esta receta ilustrada!

* Nota: Si no tienes el plástico para cubrir alimentos, no te preocupes, puedes usar una bolsa del supermercado (de esas de “tirantes”) cortada por los lados.

jueves, 16 de abril de 2009

De todo… Como en botica

Este breve post es sólo para compartir que ya estoy dado de alta en todos los servicios imaginables de internet. Estoy haciendo pruebas sobre lo que necesito hacer para dar a conocer mi blog y mis servicios.

Mas adelante voy a publicar las recetas que mi amiga de Francia, Chantal Lewis me paso de tradicional cocina francesa. Tuve el gusto de probar su Tarte Tatin, un tipo de tarta de manzana volteada con el relleno por fuera, la tartaleta de espinacas y la tarta de cebolla, su gratin dauphinois y un rico pan de platano. Todo hecho por sus francesitas manos en la ciudad de Tijuana.

Hoy hace frío en la ciudad.

miércoles, 15 de abril de 2009

Receta para hacer pan (ilustrada)

Porque dicen que una imagen dice más que mil palabras, hice una pequeña ilustración de la receta de pan que publiqué hace unos días. Lean el post para más detalles cobre su fácil elaboración.

receta de pan ilustrada by uber

Happy Cooking!

Uber